hefner (el inventor del imperio playboy) y su cama redonda, la celda del monje y todo eso, por medio peso. Recortando a Beatriz Preciado

Estándar

Este texto lo transcribo, recortado, de Pornotopía. Para pensar y discutir. Podría decir que Beatriz Preciado usa la valijita de herramientas foucaultianas para analizar, en este fragmento que copio, un posible sentido revolucionario e innovador sobre la constitución de la individualidad en la pos guerra. Hasta donde leí y si yo no entendí mal, Beto señala que la creación de todo el imperio multimedia playboy (y algo más, pues apunta también su valor de construcción política) tiene connotaciones de revolución sexual, pero una revolución completamente masculinista y heterosexual. No todo esto se refleja en los párrafos que siguen . Aquí va

Una celda esponjosa para un fraile farmacopornográfico (pp. 164 a 167, Pornotopía, Beatriz Preciado)

Al anlizar las relaciones entre técnicas de poder, cuerpo y producción de subjetividad, Michel Foucault establece, en Vigilar y Castigar, una estricta co.ntinuidad entre las células unicorporales de las arquitecturas disciplinarias típicas del siglo XIX y la celda medieval. Las celdas religiosas son, dice Foucault, “disciplinas de lo minúsculo”, en las que una nueva forma de poder actúa a través del “detalle”[1].

[…] Estas islas disciplinarias, marginales en el medioevo, son para Foucault vectores de innovación social que permitirán llevar a cabo el tránsito desde formas soberanas de poder hacia técnicas modernas de control y vigilancia. Las celdas monacales son pequeños laboratorios somatopolíticos donde se organizan, en la periferia de las grandes instituciones medievales, las estrategias disciplinarias que después serán desplegadas a partir del siglo XVIII. […] Podríamos decir que las arquitecturas disciplinarias serán el producto secularizado de las células de aislamiento monástico en las que se gesta por primera vez el individuo moderno como alma encerrada en un cuerpo. […] La celda y el autoexamen de conciencia (presentes tanto en el aislamiento religioso como en el penitenciario) funcionan aquí como mecanismos de “sutura”, como rituales espaciotemporales que permiten llevar a cabo la transición desde los modos soberanos de dominar el cuerpo hacia las formas disciplinarias de controlarlo.

Si para Foucault la celda del monje, durante la Edad Media, había sido una suerte de incubadora biopolítica en la que se pondrían a prueba, como en un excéntrico laboratorio experimental, las técnica del cuerpo y del alma que llevarían a la invención del individuo moderno que dominaría los modos de producción de conocimientos y de verdad a partir del Renacimiento, podemos decir que la habitación de Hefner y su cama giratoria funciona, durante la guerra fría, como un espacio de transición en el que se modelizar el nuevo sujeto prostético y ultraconectado y los nuevos placeres virtuales y mediáticos de la hipermodernidad farmacopornográfica.

[…] La cama Playboy es al hábitat multimedia de la era del consumo farmacopornográfico de la información lo que la celda del monje medieval es al domicilio burgués: una punta de lanza, el primer escalón de una mutación imparable. Coo en el caso de la celda, no hay simplemente innovación, sino cúmulo de técnicas que históricamente habían pertenecido a otros cuerpos, otros objetos, otros espacios y otras prácticas.

[…] Hefner, anticipando  el sedentarismo por venir, había decidido vivir voluntariamente como un discapacitado motor al que la cama (y sus suplementos farmacológicos) servían como una prolongación de sus miembros y de sus sentidos. […] Inmóvil y encamado por elección, Hefner había inventado una variante pornopop de la discapacidad motriz, mostrando que los modos futuros de producción y consumo demandarían formas prostéticas y ultraconectadas de in-movilidad.

La cama Playboy no es sólo una plataforma ortopédica, sino también una prótesis multimedia, un útero de sustitución en  el que su ocupante puede crear una atmósfera mediática totalmente controlada a través del flujo de información y de la ingestión de moléculas sintéticas. La cama giratoria, proporcionando al cuerpo que la habita acceso al control del medio ambiente y l placer a trvés de la imgen, es en realidad una prótesis de l masculinidad heterosexual –con independencia del sexo bilógico del cuerpo que la habite.


[1] Michel Foucault. Trad castellana: Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Siglo XXI, Buenos Aires, 2005, p.143

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s