conversando sobre temas cruciales… más sobre el deseo de abortar

Estándar

Esta intervención mía intenta ser un intercambio con Daniela. Ella y yo tenemos opiniones e informaciones diferentes en muchos aspectos de este tema, y seguramente de muchos otros. Ninguna de las dos, según entiendo, quiere cambiar la postura ajena, sino reflexionar, enriquecer las miradas, algo así… bah, estoy escribiendo por mí.

Al igual que a Daniela y a tantas personas más, me gustaría que esto no ocurriera. Me gustaría que ninguna persona fuera embarazada por otra sin su explícito consentimiento. Estoy convencida que nadie adquiere un embarazo sin quererlo, aunque objetivamente las razones parezcan otras: muchas pudieron negociar con sus compañeros ocasionales o duraderos y llegar a acuerdos de cierta justicia y el embarazo resultó por accidente, distracción o similar. Me gustaría que nadie fuera embarazada/o sin quererlo sincera y deliberadamente.

Las mujeres nunca dejarán de abortar, cualquiera sea el grado de seguridad, de higiene, de legalidad, de resguardo del aborto, cualquiera sea su condición económica, social, cultural. “Aborto cero” no es ni siquiera un ideal, ni una entelequia, es un disparate. El aborto es una realidad histórica, permanente, ubicua, incuestionable. Seguramente las tasas de aborto pueden disminuir, como de hecho ocurre en los países donde se legaliza, las tasas de muerte por aborto inseguro pueden reducirse prácticamente a cero cuando el estado asume políticas de salud respetuosas de las decisiones de las mujeres, aunque sostenga la ilegalidad. Pero nunca dejará de haber mujeres que aborten.

Hay quienes canturrean por ahí “anticonceptivos para no abortar”. Yo no estoy de acuerdo, aunque admito que hace unos años adhería a la consigna, pero yo cambié, y creo que los tiempos políticos también cambiaron, más radicalmente que mi cabeza. Ningún método anticonceptivo, aún usado en las condiciones óptimas de un laboratorio y de máximo control, es 100% efectivo. La anticoncepción hormonal y todos los demás métodos que recaen sobre las mujeres son alevosas trampas del capitalismo, que factura millones con su fabricación y venta, y del régimen patriarcal que esclaviza a las mujeres.

El aborto, actualmente, no es necesariamente un acto complejo, no es complejo en sí mismo. En condiciones de higiene adecuadas, es 100% seguro, salvo casos muy puntuales que son muy pocos… un aborto es riesgoso cuando el embarazo es riesgoso, no suma un peligro más a la salud de nadie.

El aborto sí es un negocio millonario, dinero que sale de los bolsillos de las mujeres y va a parar a los bolsillos mafiosos del patriarcado. Un millón de dólares desembolsan cada día unas 1300 mujeres y van a parar a unas pocas docenas de billeteras nefastas, criminales, extorsivas.

En Argentina se practican alrededor de 600 mil abortos por año, uno por minuto; proyectado en la cantidad de años de fertilidad “estándar”, esto significa que cada mujer aborta, en promedio, dos veces en su vida, como el mismísimo Ministerio de Salud de la Nación informa, aunque con mucha discreción. Porque la única garantía para sostener el lucrativo negocio es su clandestinidad, y la clandestinidad se sostiene con el silencio y el pudor de lxs abusadxs. Siempre según datos oficiales –que escatiman realidad y la dibujan según sus propios intereses- de esas 600 mil, un 10% debe recibir atención médica en hospitales. La cifra de muertes por mala praxis médica en la atención de un aborto o un post aborto, las muertes por clandestinidad y por abandono de persona por el estado y por el sistema de salud, son alrededor de 70 anuales. No es un número “ínfimo”, pero …hasta la Jueza Argibay indicó en algún lugar que son muchas más las muertas por maltrato doméstico por esposos, concubinos, exparejas, y similares malandras.

Desde hace unos treinta años son pocos los abortos que requieren atención médica para ser 100% seguros, gracias a la tecnología del misoprostol. Hasta la semana 12 de embarazo, el misoprostol puede usarse en forma autónoma, sin supervisión médica, siempre que se tengan en cuenta las dosis indicadas, los cuidados necesarios, que no se den ninguna de las poquísimas contraindicaciones. La única responsabilidad médica en esta situación debiera ser proveer la receta del medicamento, cosa que hasta un dentista podría hacer porque el medicamento es legal y el secreto de confidencialidad permite exigir a el/la profesional que no indique el diagnóstico en la receta. Pero ni siquiera esto es necesario: en las farmacias o en los mercados clandestinos puede conseguirse el medicamento sin receta, pagando un sobreprecio…. ¡es la misma industria farmacéutica la que lucra con la clandestinidad!

En la mayoría de los casos, todavía, cuando se concurre a un hospital con hemorragia, infección, molestias generales o un aborto incompleto, la atención es hostil, hay maltrato, humillaciones de todo tipo, denuncias policiales que son ilegales.

Esta nota tendría que continuar, pero por el momento la interrumpo. Espero comentarios y opiniones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s